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lunes, 26 de mayo de 2008

Río Arriba: reseña

Río Arriba es un recorrido por las tierras salteñas de Iruya y un acercamiento al pasado de la comunidad residente, los Kollas, para conocer las consecuencias que el desarrollo de la industria del azúcar ha tenido sobre su cultura, desde la perspectiva de Ulises de la Orden, un director y narrador sentimentalmente involucrado en el tema a causa de un antepasado familiar –su bisabuelo Don Manuel- que a partir de 1922 y por 24 años explotó las tierras del Ingenio San Isidro.
A través de emotivos testimonios, sugestivo material fotográfico, impactantes imágenes de un paisaje natural en todo su esplendor y una música intensa y conmovedora, Ulises va relatando el drama de los kollas, una comunidad indígena económicamente autónoma, dependiente sólo de la eficacia de sus propios sistemas de cultivo hasta la llegada, en los albores del siglo XX, de crueles arrendatarios que, en nombre de un supuesto y cuestionable progreso, comenzaron a forzar a los aborígenes a trabajar en la zafra, mediante un astuto ardid consistente en generarles una deuda impagable (de índole arrendataria o comercial) susceptible de ser solventada únicamente con el trabajo en los ingenios. Los indígenas no eran sólo víctimas de explotación; si se resistían a las duras tareas que se les asignaban eran silenciosamente asesinados y sus “misteriosas desapariciones” eran atribuídas al “familiar.” A medida que los kollas pasaban más y más tiempo en la zafra, sus andenes y terrazas de cultivo iban deteriorándose por la erosión del viento y las lluvias, causantes de grandes derrumbes a los que los locales denominaron “volcanes”. Y una vez consolidada la necesidad del trabajo zafrero para asegurar su subsistencia, llegaron las máquinas cosechadoras, arrancándoles la posibilidad de trabajar y jubilarse. Con este detallado esquema, Ulises pone al descubierto las atrocidades cometidas en nombre de un definitivamente falso progreso, que sólo ocacionó enriquecimiento para los arrendatarios (entre ellos Don Manuel, pero también se menciona a Don Patrón Costas y la familia Blaquier) y destrucción para los kollas.
El final del viaje coincide con la Fiesta de la Virgen de Rosario, en la que Ulises descubre que a pesar de todo, la comunidad Kolla sigue viva en su cosmovisión basada en un profundo respeto por la Naturaleza y en los Cachis, actores, cantantes y bailarines que resguardan los fundamentos de la cultura quechua-aymara. Sin embargo, les es imprescindible poseer el título de propiedad de las tierras que les han sido expropiadas para recuperar su arrebatada autonomía.

Río Arriba: notas en base al cuestionario guía

En Río Arriba se muestran con claridad dos motivos característicos del relato de viaje. El primero, la indisociable relación entre viaje y relato: Ulises de la Orden guía con su voz, y acompañado por una música acorde, los rumbos que va tomando su aventura y nos hace partícipes de las emociones e interrogantes que en él se van despertando. El segundo, intimamente relacionado con el primero, es el protagonismo de las aventuras a cargo de un héroe aunque claro, poco tiene Ulises de un feroz guerrero armado con capa y espada. Es el suyo un papel protagónico involucrado con sus sentimientos y pensamientos y no con sus aptitudes físicas para la batalla.

Es un narrador, profundamente involucrado con el viaje que emprende y relata pues se sabe descendiente directo de un antiguo explotador de un ingenio azucarero que ha provocado gran daño y destrucción en la comunidad Kolla. Se dirige a un público que desconoce, o sabe poco, de la situación de aquella comunidad indígena y las implicancias que el desarrollo de la industria azucarera ha tenido sobre ella.

Ulises inicia su aventura, como el héroe de Joseph Campbell, “desde el mundo de todos los días hacia una región de prodigios sobrenaturales”. Ésto se ve claramente en la película pues la primeras imágenes nos muestran al joven director en la estación de tren de la ciudad, munido de su boleto y equipaje, listo para emprender la aventura. El ruido del tráfico y la velocidad de la vida citadina cotidiana contrastan fuertemente con los escenarios que aparecerán luego de la llegada a Salta: kilómetros y kilómetros de naturaleza en estado puro, un cielo impoluto, un silencio impenetrable y rudimentarios caminos de tierra. En el camino, según Campbell, “el héroe gana una victoria decisiva” y retorna después con nuevas fuerzas. Ulises, hacia el final de la película, nos comenta que el viaje le ha dejado la enseñanza de nuevos valores, que se desprenden de la cosmovisión Kolla consistente en un profundo respeto por la Naturaleza.

El narrador se vale principalmente de material fotográfico, testimonios de trabajadores de la zafra recogidos personalmente y su propia experiencia en los lugares recorridos.